En estos tiempos de cambio, no todas las empresas, las marcas y los profesionales vivimos en el mismo tiempo. La crisis, en local y en global, impone ritmos distintos en función de la localización geográfica, el sector, la posición en la cadena de valor, la estrategia y el posicionamiento de la marca… No son tiempos, por tanto, de café para todos. Aunque en comunicación y en relación con cliente hay tres reglas básicas que conviene seguir cuanto antes o, al menos, estar en la hoja de ruta estratégica de la compañía.

Tercera Ley: Construir Comunidades

La primera, no interrumpirás con mensajes comerciales a tus clientes y mercados.
La presión puramente comercial es incómoda y puede mostrar, en algunos escenarios con clientes más maduros, que nuestra marca no tiene interés por el cliente y sí por la venta, sin más. Los clientes más evolucionamos quieren, primero, una relación. La tendencia es estar donde está nuestro cliente y nuestro potencial cliente y estarlo de manera natural y formar parte del escenario aportando valor. Cada día es más evidente que la presión comercial “invasiva” es una muestra de la debilidad de la marca.

La segunda, estarás de manera natural pero relevante, diferente y útil en la vida del cliente.
Y en la construcción de la relación el marketing de contenidos tiene mucho que decir y que ofrecer. Marketing de contenidos no es publicidad, es ofrecer a nuestro cliente información útil, honesta, veraz, relevante e interesante que muestre nuestra experiencia y capacidades al tiempo que indica a nuestro cliente y público objetivo que queremos ayudarles a la hora de tomar una decisión de compra. Puede que ahora sea suficiente con estar presente en el ámbito profesional pero no lo será en el futuro. Las grandes marcas ya quieren y pugnan por estar presentes en la vida profesional y en la vida personal de sus clientes y público objetivo, mantener una relación más allá del negocio “a secas”. Marketing de contenidos supone, en suma, entender la venta como una consecuencia de la relación y es una de las piedras angulares que sostienen la tercera Ley.

La tercera, construirás comunidades con la marca como territorio.
Una comunidad es un conjunto de personas que comparten ideas, comentarios, opiniones, visión, necesidades y que interactúan entre ellas, sin jerarquías y con libertad. El objetivo de cualquier marca es liderar esa comunidad siendo el catalizador de la relación. Liderar no significa dominar o controlar, liderar significa que todos los miembros de la comunidad comparten los valores y personalidad de la marca y que ésta es una referencia “aceptada, creíble y relevante” para todos.

Por error, cuando hablamos de comunidades nos solemos referir a las comunidades virtuales, a las redes sociales. La relación es más que una relación virtual. Una comunidad debe ser independiente del canal y, de hecho, debe tener facetas en el mundo online y en el mundo offline, sin solución de continuidad entre ellas. Quizá, como ejemplos más paradigmáticos, el fútbol o  Apple ilustran bien esta “omnipresencia” de la comunidad.

 

Vicente Moreno

http://www.jumpp.es