No queremos hablar de crisis, queremos hablar de recuperación. Recesión no, pensemos en progreso. Nada de burbujas, solamente ideas, buenas, nuevas, refrescantes, transformadoras.

¿Positivismo o supervivencia?. Sea como fuere, algunas empresas ya han iniciado el camino de las ideas, el camino de la innovación.

¿Cómo?. Favoreciendo la involucración de los principales protagonistas

1-    Los empleados

Cuantas veces se escucha la frase de “nuestros empleados son nuestro principal activo”. Efectivamente, todos ellos con una potencialidad en ocasiones mal encaminada, cuando no frenada. Debido a las cultura interna,  los procesos, la jerarquía etc, su posible aportación se ve limitada.

¿Qué hace falta?: Encontrar canales de comunicación y sistematizar dinámicas para que las ideas fluyan de manera constante.

Cuando eso ocurre, el cambio es significativo en términos de adhesión del trabajador con los valores de la empresa, es brutal. Eso con independencia de la posibilidad de la aparición de propuestas constructivas, positivas para la empresa que nacen de la propia creatividad de los involucrados.

2-    Los clientes

Un cliente satisfecho vale por dos, un cliente involucrado vale por 20. ¿Porqué?. Porque se convierte en evangelista de la marca cuando han participado en dinámicas de co-creación. Porque se siente importante si alguna de sus aportaciones ve la luz o simplemente porque se sabe preguntado, consultado.

No en vano, también es la marca de los clientes, ¿no?.

Si la empresa tiene esa necesaria voluntad de innovar, si es consciente de que la innovación es el único camino que le permitirá ser competitivo, entonces hablamos el mismo idioma y nos ofrecemos a coordinar o impulsar esas dinámicas en forma de talleres con clientes, con trabajadores o con todos. La tecnología nos ayuda para la causa.

Esa innovación participativa es la que nos abre la puerta del futuro. Enchufémonos a la innovación, dejemos que entren ideas nuevas.

 

 

Miguel Yáñez

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